El González Byass Apóstoles Palo Cortado V.O.R.S., en su elegante formato de botella de 375 mL, es uno de los grandes vinos generosos del marco de Jerez, España. Su etiqueta “V.O.R.S.” (Vinum Optimum Rare Signatum) certifica una edad media en solera que supera los 30 años, lo que le confiere una madurez, complejidad y rareza dignas de colección. Su elaboración parte de la variedad principal de Jerez Palomino Fino a la que se suma un pequeño porcentaje de Pedro Ximénez, para lograr una estructura y riqueza excepcionales.
Todo comienza con la vendimia manual de las uvas en los históricos pagos de albariza de Jerez, suelos ricos en caliza que retienen la humedad y aportan una frescura inigualable.
Las uvas de Palomino Fino se prensan suavemente con prensa neumática para extraer solo el mosto yema, el jugo más puro. Luego fermentan a temperatura controlada hasta alcanzar unos 11 – 12 % vol., momento en el que se fortifican con alcohol vínico hasta los 18 % vol. En paralelo, las uvas de Pedro Ximénez se pacifican al sol mediante el método “soleo”, perdiendo alrededor del 40 % de su volumen por evaporación
Ambos vinos reposan por separado durante 12 años en botas de roble americano de 500 litros, bajo un sistema de crianza oxidativa que les otorga complejidad, densidad y notas aromáticas de madera vieja.
Transcurrido este tiempo, se realiza el ensamblaje (87 % Palomino, 13 % Pedro Ximénez), que entra en la Solera de Apóstoles, fundada en 1862 en honor a la reina Isabel II. Allí el vino continúa su evolución durante al menos 18 años más, superando así los 30 años de envejecimiento total, un sello de excelencia que le otorga el título de V.O.R.S. (Vinum Optimum Rare Signatum).
Durante este prolongado proceso, el vino pierde parte de su volumen por evaporación “la parte de los ángeles”, ganando a cambio una extraordinaria concentración aromática, una textura sedosa y un color ámbar-caoba profundo.
En nariz, despliega una aromática majestuosa y envolvente. Surgen notas de frutas pasificadas como higos, dátiles y uvas moscatel, entrelazadas con matices de caramelo tostado, nuez, almendra amarga y madera vieja.
En boca, es potente, redondo y seductor. La dulzura natural del Pedro Ximénez equilibra la estructura seca del Palomino, ofreciendo un equilibrio perfecto entre densidad y frescura. Sus sabores recuerdan a melaza, café tostado, miel oscura y frutos secos, con una textura aterciopelada y una acidez que prolonga la sensación en boca.